El aprendizaje puede ser considerado sencillo hasta complejo dependiendo del enfoque u objetivo, al cual se quiera llegar. Llamémosle simple y sencillo cuando se aprende por observación, y se enfoque en una mecanización de acciones, pero complejo cuando se trate de resolver algún problema o situación, el cual requiere de los conocimientos previos o antecedentes para proporcionar una solución positiva; es por ello, que no podrías considerarlo como algo trivial.
Si el aprendizaje lo contextualizamos en la educación formal tampoco se puede manifestar como trivial, porque siempre hay una finalidad con base en contenidos específicos de los cuales se derivan unos objetivos y viceversa, en cierto caso, podríamos decir que es medible en el supuesto caso de pensar en la actividad de un adolescente para recitar una canción o instrucciones de elaboración del helado de fresa; con respecto a lo memorístico o a la adquisición de conocimientos, Xavier Vargas en su escrito: “El aprendizaje y el desarrollo de las competencias” describe que las Universidades se han preocupado más por proveer a sus educandos conocimientos teóricos (habilidades teóricas) y no operativas, siendo éstas últimas las más requeridas en el ámbito laboral.
Llega a ser complejo el aprendizaje cuando los contenidos cualesquiera sean planteados en preguntas y se requieran ser observables y medibles, precisamente la RIEMS persigue lo anterior, un aprendizaje por competencias con habilidades teóricas y operativas, valiéndose los diferentes tipos de aprendizaje como el significativo y cognoscitivo conduciendo a los estudiantes a un desempeño laboral exitoso, como lo requiere las exigencias nacionales e internacionales.
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